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Experiencias turísticas: lo simple y lo complejo

Experiencias turísticas: lo simple y lo complejo, por Hernán Couste, Director de la AMTUR

 

“Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple”. – Lao Tse

 

El término “experiencia turística” viene siendo acuñado de forma progresiva desde hace unos años, grandes exponentes del Turismo, y de las disciplinas relacionadas, nos han dado muchas pistas sobre qué son y cómo se construyen las experiencias turísticas.

En numerosas ocasiones tuve oportunidad de aprender, escuchar, interactuar con referentes del ámbito turístico desde sus múltiples abordajes, y hoy quiero compartir un aporte, el cual espero sea para muchas personas, un detalle a tener en cuenta en el momento de diagramar sus planes de marketing turístico.

¿Construir una experiencia?

No considero posible realizar una construcción desde lo abstracto, ni desde el afuera de la persona, mucho menos de antemano. Siempre que nos enfoquemos en personas, estamos muy por fuera de cualquier esquema predecible.

¿Diseñar una experiencia?

Esta afirmación me resulta muy alejada de la realidad, es decir, podemos aspirar a que los visitantes pasen por una serie de actividades que les dejen una experiencia, pero su concreción me resulta muy por fuera del control que supone el diseño de algo en particular.

Lo Simple y lo Complejo

En nuestra búsqueda de resultados para nuestras acciones, muchas veces nos embarcamos en grandes proyectos de investigación de comportamientos, de intereses, intentamos predecir las decisiones que toman las personas, pero perdemos de vista lo simple, lo directo, para tener un entendimiento más natural y no por ello menos sólido, de lo que sucede con las experiencias.

Entonces… ¿Cuál es el punto?

Las experiencias se dan siempre, no hay manera de que una persona visite un lugar y no se genere una experiencia, lo importante es lograr que en esa experiencia estén presentes, en lo posible, ciertos elementos que nos interesan, como puede ser, la recordación de un dato específico, la vivencia de una emoción particular, etcétera.

Tengamos en cuenta que la experiencia es propia de cada persona, por lo tanto, resulta más conveniente trabajar para integrar nuestras propuestas a las expectativas del público, en lugar de perseguir un resultado que de por sí será esquivo.

Algo similar ocurre cuando las marcas tratan de impactar con una buena imagen en el público, la imagen, al igual que la experiencia, se forma en cada persona de manera personal e independiente de nuestro control.

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¿Qué puedo hacer para impactar de manera positiva en mis visitantes?

Si bien no hay una fórmula por lo anteriormente expuesto, te puedo recomendar tener en cuenta estos ítems:

  • Indaga sobre los perfiles de tus visitantes ¿de dónde vienen? ¿Qué es lo que están buscando?
  • En caso que sean visitantes espontáneos ¿podemos indagar sobre sus anhelos? Indagar sobre las motivaciones de mis visitantes no tiene que ser un estudio duro de mercados, puede ser un buen inicio de una conversación para entablar vínculos.
  • Aprender a escuchar para poder dar contenidos de interés: olvidemos el libreto, quitemos el guión prearmado para la visita guiada, y conversemos con las personas.
    – Atención: no estoy diciendo que dejemos todo de lado, pero sí aportemos los datos que resuenen en el visitante, contemos una historia de las buenas.

 

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